martes, 1 de marzo de 2011
Despedida del amor más destructivo que jamás haya vivido 16/02/2008 * 18 febrero, 2008 – 13:02
Hace unos meses me sentía muy desesperada, porque le tenía mucho miedo a mi corazón, no era capaz de dejarte y menos de olvidarte. Me dabas pena, porque nunca te has dado cuenta del amor tan grande que tuviste. Y esa pena era la que sin darme cuenta me mantenía a tu lado.
Pero poco a poco, mi corazón se fue recuperando al no tener ningún contacto contigo. Te doy las gracias por, de una forma u otra haber desaparecido. Porque lo único que eras capaz de regalarme era dolor, traición, decepción, una vida llena de mentiras, engaños,…Y esa forma de ser te llevó donde estás ahora. Que es cruel decir que tal vez te lo merecías; puede, pero es la única verdad. He aprendido a ser muy realista. Ya no sueño ni creo en las fantasías…
Y mi corazón quería despedirse de ti, momento que creí, que nunca llegaría a mí…pero ha llegado y estoy feliz de poder decírtelo. Mi razón siempre recordará lo bueno y malo que viví junto a ti, más lo malo, para que engañarnos, pero ya puedo decirte que mi corazón se ha olvidado de ti.
Sí, pon atención a lo que he escrito, aunque para no ser demasiado mala, como tu dices que ahora soy, ni siquiera te mandaré estas líneas que hoy te dedico. Pero necesito proclamar, que ya no te quiero, que me siento libre y feliz, que me siento capaz de amar a alguien, que los labios de otra persona sacian ya mi sed, que no pienso en el futuro ni mucho menos, que ahora sólo pensaré en mí y en los que en realidad se lo merezcan, que sólo quiero sentirme viva. Que contigo mi mundo era toda soledad, era frío, oscuridad, no salía el sol para mí desde que te dedicaste a fastidiarme la vida.
Ahora no consentiré que nunca más nadie en este mundo pueda hacerme el daño que me hiciste tú.
Porque soy una bellísima persona. Porque me merezco lo mejor y no dejaré que ningún mal ser como tú, me diga lo contrario.
Fui muy injusta con mi dulce corazón, le hice mucho sufrir, por no ver que eras el lobo disfrazado de cordero.
Desde el treinta de enero del año dos mil cinco, mi corazón estaba preso por tu mal querer; ahora en voz alta puede decirte, que ya no hay sentimientos dentro de él, ni de amor, ni de odio ni siquiera de rencor.
Está curado de esa maldita enfermedad, "tu enfermedad" .
Cómo dice la canción de Kiko & Sara: "y le pido a dios que te vaya bien, que te vaya bonito y no te vuelva a ver".
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Un beso muy grande para tí y tu niño.