Hace treinta y un años un día tal como hoy, hacia las siete de la mañana nació la que sería para siempre mi
hermanita. Todo un acontecimiento importante en casa. Había estado cuatro años prácticamente sola con mis padres, y llegó ella, tan rubita, tan pepona, que de recuerdos tengo de aquella época. Ni celos sentí. Sólo podía quererla. Con el paso de los años, fue tomando su propia personalidad, y ¡vaya si la tenía!. Tuvimos las típicas épocas de peleas, tirones de pelos, etc .Ahora recuerdo todo aquello y me harto de reír. Hasta un mordisco me llevé una vez.
Fue creciendo, siempre ha sido mucho más seria, y se ha convertido en una gran mujer, esposa y madre de sus dos hijos. Parece más dura que yo en su envoltura, pero es mucho más sensible de siempre.
Y el año pasado demostró su fortaleza, cuando tres meses después de dar a luz, le diagnosticaron un trombo embolia
pulmonar. Aún recuerdo ése día que
amaneció con un dolor muy fuerte en la pierna, se le había hinchado y bajé a
quedarme con mis sobrinos mientras ellos iban al hospital. Nunca imaginamos que
desde ese día le esperaría un verano muy duro por delante. Al principio no
fuimos realmente conscientes de la gravedad del tema, hasta que el médico nos
dijo lo que podía pasar, los riesgos y su lenta recuperación. Aquel día en el
que supimos que casi la perdemos, ese día, jamás podrá borrarse de nuestras
memorias. Y cuanta valentía demostró, tanto tres meses antes con el duro parto
al que se tuvo que enfrentar, donde corrieron grandes riesgos por negligencia
médica como casi siempre en estos casos tan asiduos en nuestro amado hospital,
tanto ella como mi sobrina, y ahora le tocaba esto. Y que valiente fue, ha sido
y está siendo.
Lo más
importante sí, gracias a Dios, no llegó a pasarle nada malo, después de más de
15 días en un hospital, sin ver a sus hijos, que para una madre es lo más duro
que pueda haber. Pasarse 62 días postrada en una cama, sin poder levantarse
para nada absolutamente con alto riesgo de trombo. Que a la feria pudimos
llevarla en silla de ruedas. Aquello si que le fue devolviendo la vida, el
poder volver a salir a la calle, ver a la gente. Y cuanto ha llorado Dios mío.
Gracias a que tenemos una gran madre, que estuvo ahí al pie del cañón, y que
nos tuvo a nosotros pudo ir saliendo, pero la que realmente está consiguiendo
salir es ella. Hoy es su cumpleaños, sí, 23 de abril, día del libro, todo queda
decirlo. Día importante, aunque ella sabe que desde el año pasado en junio tiene
otro cumpleaños, el que le dio una segunda oportunidad para continuar a lado de
su familia, y de la nuestra. Y todo mi sentimiento está concentrado en una
foto, la de la llegada del hospital cuando abrazó a mi hijo.
TE
QUIERO HERMANA, QUE EN ESTOS TIEMPOS QUE CORREN NO SOLEMOS PARARNOS A DECIR LO
QUE SENTIMOS, Y YO TE QUIERO. QUE SABES QUE ME TIENES. QUE AÚN NOS QUEDAN
MUCHAS COSAS POR PASAR, PERO AQUÍ ESTAREMOS.